Todo lo allana y lija
en la vida el amor.
Por amor se hizo nuestro
el que una cruz mató.
Por amor lo intentamos,
nosotros, por amor.
Por esa escalinata
que soñara Jacob,
qué fácilmente sube
quien ama como amó
Francisco, aquel que un día
de Cristo se invistió
o Pablo, en quien vivía
ya no él, sino Dios.
Pienso en Teresa, aquella
castellana que amó
tanto a Jesús, que incluso
de Jesús se llamó,
y en Agustín, que sólo
en Cristo reposó.
Los santos ciñen toda
su vida a la de Dios,
lino de amor que tejen
las manos del Señor.
Amor que al mundo bajas
enamorado, amor,
cíñeme con tus brazos,
cíñeme, por favor,
como nudo que mata,
cíñeme a mi de Dios. |