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De estar tan junto a Ti,
tu pulso noto.
Las aguas de tu acequia
mojan mi tronco.

Oigo incluso de noche
el rumor leve
del agua con que riegas
tus prados verdes.

Los altos prados verdes
de tus verdades.
Sólo el amor las busca,
sólo él las sabe.

No hay verdad escondida
para el amor.
Él es la luz que ilustra
el corazón.

Por amor he tachado
mis vanidades.
No sé cómo has podido
enamorarme.

Quisiera estar ya siempre
contigo sólo.
Ser como la corteza
que aprieta al olmo.

Por eso acaso,
las aguas de tu acequia
me abrazan tanto.

Los primeros frailes programan su nueva vida