21536

A orillas de mí mismo,
Señor, te encuentro.
Qué cerca estás de mí,
allá tan dentro.

Enciéndeme esa lámpara
que hay de la fe,
porque, Señor, sin ella
nadie te ve.

Con la fe incontrastable
con que me alumbro,
en las noches más negras
yo te vislumbro.

Con la fe te acompaño
por el camino,
que mis noches son largas
siempre, Dios mío.

Con la fe voy a verte,
y a mi regreso,
con la fe, ya de noche,
tus huellas leo.
Con la fe duele menos,
Señor, tu ausencia,
y es mayor la alegría
cuando regresas.

Gracias porque te creo,
gracias, porque
nadie que no te crea,
te podrá ver.

Gracias por este don
con que me acreces;
por mi fe, por tu amor,
gracias mil veces.

Francisco predica a los pajarillos