Amor que al hombre hieres,
te tengo miedo, amor.
Él hizo ese relato
donde matan a Dios.
Sus palabras lo dicen;
en ellas bebo yo.
El amor martiriza a sus amantes. Dios
no intente deshacerte
de su mordaza, no.
Él menos todavía.
A Él, que se desnudó
a sí mismo, hecho barro,
el barro lo mató.
¡No sabéis las locuras
que organiza el amor!
Mirad cómo asesina
en la cruz al Señor.
Amor que al hombre matas,
te tengo miedo, amor.
No puede refrenarlo
nadie. Yo mismo soy
víctima de la hoguera
con que incendia su ardor.
De Dios dicen que es fuego
todo su corazón;
que Él es quien nos lo trajo
aquí devastador;
y Él mismo, por amarnos
así, se desangró.
Señor, que al mundo bajas,
te tengo miedo yo.
Apágame este hierro
que tu mano transió.
Apágame a mí mismo
ardiendo en Ti, Señor.
Amor que al mundo matas,
muere conmigo, amor.
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