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Contad mis cruces si queréis seguirme.
No tengáis miedo de sufrir conmigo.
Voy todavía con vosotros.

No lleven peso los bolsillos,
no lleven piedras vuestros hombros,
lijad la piel de vuestras vanidades,
sobra la alforja de vuestras pasiones.

Si os despojáis de cuanto os pesa, hermanos,
levitará vuestra ilusión de serme
imagen viva de mis intenciones.
Volcad la angustia que os agobia tanto,
limpiad de piedras el camino viejo.
¿Qué carro puede coronar la cuesta,
si no hay sendero que la salve presto?

No malgastéis el tiempo que Dios presta
a quienes quiere preservar del daño.
El tiempo es río que transcurre urgente
hacia el hondón donde la tierra acaba.
El día es corto y agotar importa
la luz que a todos dice adónde vamos.
Soy el atajo que cruzar pretende
la tierra oscura que anochece tanto.