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Un ángel desvelaba
su mensaje a María,
como quien pone un beso
en la frente del día.

-¿Quién soy yo? ¿Cómo Dios
ha de uncirse a la vida
de quien no sabe el beso
de un varón todavía?

- Nada le impide a Dios
hacerte su elegida.
Da rosas un rosal.
¿No las dará María?

- Sea lo que Dios quiera,
bien que agradecería
saber cómo ha de ser.

- Él se hará a tu medida..
¡No temas!,- dijo al ver
que se sobrecogía -.

El Espíritu Santo
desgranará la espiga
de su palabra en ti.

- Hágase como él diga-,
acató la doncella
humilde y confundida..
Y algo ocurrió en su seno;
nunca antes ocurría.
El arcángel Gabriel
en su luz la envolvía.

Cerca de allí una fuente
que manaba escondida,
derramaba a raudales
corrientes de agua viva.