6354


Que no rompa el puente el agua.
No.

Mírame, Señor, que tengo
ganas de que tú me mires.
Necesito de tus ojos,
que los míos están tristes.
Mírame, Señor.

Tu mirada calma el aire
que nos envuelve. Bendice
las manos con que el amor
venda nuestras cicatrices.
Míranos, Señor.

No conozco otra manera
más gozosa y más humilde
que estar, junto a ti, acunando
la misma quietud que el cisne.
Mírame, Señor

Para que nadie perturbe
esta paz con sus deslices,
mírame otra vez. ¿Quién puede
querer que tú no me mires?
Mírame, Señor.

Que nadie intente quitarme,

mi Dios, este privilegio.
Tirar piedras a un remanso
sólo lo intentara un necio.
Mírame, Señor.
Que no rompa el puente el agua.
No lo rompa, no.

San Francisco de Asís