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Hazme pan de tu trigo,
Señor, maja en tus uvas
sagradas mis racimos,
para ser una misma
cosa contigo, en el lagar munífico
de tu amor.
El martillo
no golpea tan fuerte
en el yunque el fundido
hierro azul de tus clavos,
como el amor las manos
de tu bondad.
Yo quiero
ser parte de tu cruz, para fundirme
en tu hostia, como harina
candeal de tu trigo,
como uva tinta de tu tinta sangre.