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No renuncies a amar. Sólo estás vivo,
cuando roto te adentras y derramas
en quien te das.
Muere en ti y vivirás intensamente
en los demás,

No siembra quien no sabe
amar. Pierde las aguas de su río
quien no deja que corran
como el canto del pájaro.
Rompe la malla que te oprime
en ti mismo, si quieres
que tus aguas fecunden
la ribera reseca de los otros.

Si tu grano de trigo no desangra
su corazón de harina, si no amasa
con su sangre blanquísima la orilla
seca de los demás,
tu corazón no sabe
latir. Eres un grano
en trance, entre las garras
nerviosas de un gorrión.

Rompe tu grano
de trigo. Cuando rasgues
el cerco de tu encierro,
florecerá la rubia espiga
que te aguarda en el hondo
secreto de la tierra.

El grano que consiente
su entierro generoso,
en favor de la vida
que asumen los demás, está cantando
que es sementera innumerable
el verdadero amor,
que la muerte pervive para siempre
en el latido azul de sus cenizas.
No renuncies a amar. Rompe el oscuro
encierro de tu grano.