18699

Evítame, Señor, sentirme nunca
sobrecogido, espeluznado incluso,
ante tu omnipotencia.
Que nunca me atenace
sentirte así, tan cerca.
Que no sea el temor quien determine
mi acogida, Señor; que no me aterre
tu justicia o tu rostro.

Me enternece
sentirte dolorido, desangrado
en una cruz. Me duele
tu dolor. Me conmueve
la hinchazón denegrida de tus ojos
desorbitados, muertos.

¿No es, acaso, esta sangre
la misma sangre con que te comulgo,
pasmado ante el prodigio inenarrable
de tu amor desmedido?
Dame amor, dame un sorbo
de más amor del tuyo que te sobra.
Y evítame, Señor, sentirte nunca
sobrecogido. Me prefiero amante.


Martirio de nuestros Santos en Valencia a manos de los moros.
Escena 9ª del retablo de los Mártires, obra de Fr. Alfredo Colás