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El rey que ha ganado Valencia,
cubre con la mano la herida
que le quema el pecho;
es como una rosa aplastada
que sangra asperezas de yeso.
Cansancios le nublas los ojos,
rescoldos le queman los huesos,
y un sueño angustioso le empuja
como a picotazos al lecho;
y sueña estertores y oscuros
graznidos de cuervo;
sueña que le matan,
sueña que está muerto,
mientras picotean sus sienes
espadas y puños de hierros.
San Luis le protege,
es su amigo cierto.
San Luis aparece rasgando
de la noche el velo
y venda su fiebre
con la venda blanca de sus blancos dedos,
con mimo,
con tiento,
como quien esconde
en la arena un beso.
¿Qué tendrá en la mano?
¿Qué tendrá en los dedos?
Cuando, al alba, el día
despierta del suelo,
el rey de Aragón se incorpora
tranquilo y rehecho.
-Dios mío,¿qué ha sido?
Que me expliquen esto.
-Toda ha sido nada.
Dios estaba en medio.

San Luis, rey de Francia.
Pueden leer una biografía de este santo pulsando aquí:

http://www.franciscanos.org/bac/luisix.html