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Ahí tenéis un israelita en que no conoce doblez, Jn 1,47

Si pudiera esponjarse
el cristal, si pudiera
desperezarse, hasta desangraría
su apretada estrechez para embeberse
de luz golosamente.
El cristal no conoce
doblez; su sencillez lo identifica
con la blanca estructura de la nieve,
la levedad del aire
y la franca limpieza de unos ojos de niño.
No es más claro el arroyo ni en la fuente
nace más claridad que en su entresijo.

La sencillez no tiene peso
o acaso pesa apenas, como el tímido
temblor del colibrí frente a una rosa.
Así, Natanael. Jesús hincaba
la luz de su mirada penetrante
por la ventana de su pecho claro
e iluminó su corazón de nieve.
Nunca el sol llenó tanto
de luz un vaso de agua.
Nunca el cristal más puro
tuvo tan limpia el alma.

Teruel y abril de 2005

Nota. La ermita donde san Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato fundan el convento franciscano de Teruel, estaba dedicada a san Bartolomé.

San Francisco amansa al lobo de Gubbio

Francisco sale al encuentro del lobo de Gubio.
"Debemos amar a nuestros enemigos y hacer bien a los que nos aborrecen". (S. Francisco. Carta a los fieles)