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Has elegido a Cristo hecho presencia
en la delgada espiga del amor.
Dios cabe todo entero
en la custodia de tu corazón.
Dile tu amor ya que le tienes
tan cerca, tan hundido
en los pliegues del alma.
Cántale a voz en grito en cuánto tasas
su presencia impagable.
Átalo a los latidos de tu sangre.
Átalo firmemente.
Si sujetas sus manos con las tuyas
amorosas, ya siempre le tendrás compañero.
Has elegido bien. Jesús es tuyo.
Gloria al Padre y al Hijo
y al que nos capacita con sus dones. |