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El siervo de Dios no debe disgustarse por nada, fuera del pecado. Avisos 11, 1-2

Que nada os perturbe.
No os quejéis, hermanos.
No vale la pena perder
la paz que nos damos.
¿no es triste que rompa una piedra
el limpio reposo del lago?

Depurad de su arena las cosas,
en razón de que no valen tanto.
Depurad de su escombro la vida,
depurad de gemidos el llanto,
que nada os perturbe ni os duela.
Duélaos sólo el dolor del hermanos.

Sufre el que no sabe
que el dolor no es tanto
si lo bendecimos,
cuando lo insertamos
en las llagas moradas que tiene
Jesús en las manos.

Sufrir con Jesús,
es poner muy alto
este dolor nuestro,
al hacerlo palo
de la cruz que Jesús lleva al hombro.
No sufráis en vano.

Depurad de melindres la vida,
depurad de gemidos el llanto.
Sufre el que no sabe
hacer suyo el dolor del hermano.
¿No es triste que rompa una piedra
la quietud del lago?

La perfecta alegría
"Si nosotros llevamos todas las cosas con paciencia y alegría por Cristo,
escribe, hermano León, que en esto está la perfecta alegría".
(San Francisco en Florecillas, 7)