| Dejadme aquí perdido
en este bosque que la lluvia empapa.
Dios aquí es todo bosque desmedido.
Todo aquí está más cerca, los amigos,
las cosas, el cariño, las palabras,
todo será más limpio desde ahora,
más transparente, y cada día
hasta amanecerá más claro.
Dejaré de mojarle el corazón
al llanto ceniciento
de mis palabras grises,
y hasta, no sé, es posible que, este día,
tenga estrellas la nada.
Dejaré de ocuparle
un lugar a la gente
rompiéndole el paisaje
que prefieran de Dios. Yo tengo el mío.
Dejadme aquí, sin nada en torno mío
que distraiga mis ojos y mis manos.
Dejadme aquí perdido
en los pliegues de Dios, en este bosque,
como ciervo azulado
que ha perdido el camino.
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