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Si los hermanos oran de buena gana en la iglesias y se retiran
a lugares solitarios, a diferencia de los monjes, están también
entre los hombres. Teodoro Matura.
El ruido no ha aprendido todavía
a rezar como rezan las manos y el silencio.
La oración es un cactus
que nace en el desierto.
En su arena florece
y en el aire reseco.
La soledad la mima,
la acarician la acacia y el romero.
la noche la acompaña, agujereada
de estrellas y luceros.
Es amable su austera
oscuridad y su misterio.
Sólo a los búhos de la noche asustan
los ojos entornados de los muertos.
Y en esa enteca soledad
asentaba Francisco su aposento.
Pensad en Dios aquí, conmigo,
pensad, mientras acuden
a beber a sus manos unos ciervos.
Probad, aquí a rezar arrodillados,
meditando en silencio
la sabia densidad
que oculta el Padrenuestro. |

Clara orando en el coro de San
Damián
"No apaguen el espíritu de la santa oración y devoción
al cual todas las otras cosas temporales deben servir"
(S. Francisco, Segunda Regla, 5; Santa Clara, Regla 7)

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