14454

Trabajen con fidelidad y devoción”... San Francisco, 2R, 5, 1-2

Limpia, Señor, mis dedos;
que mis huellas de barro
no manchen la aspereza,
sombra de cruz, de mi trabajo.

Limpia, Señor, mi frente,
que inclina, como un fruto sazonado,
la piedra del esfuerzo
sobre el tajo.

Limpia mis intenciones; que me quepa
en la estrechez del hato
sólo lo que coopere en ir a Ti,
esculpiendo tu nombre en mis cuidados.

Limpia, Señor, de prisas
mi tiempo y mis premuras con el blanco
trapo de tus sosiegos,
y aparta, por los amplios
regueros de tu luz,
todo resabio
de inconforme tensión
que imprima la jornada en mi trabajo.

Límpiame las palabras y el deseo
con que te busca desalado
este obrero de amor, este artesano
de tu rostro en el mío,
que a tu imagen, Señor, has conformado.

Francisco repara la iglesia de San Damián
"Yo trabajaba con mis manos y quiero trabajar,
y los hermanos quiero que firmemente que trabajen en trabajo honesto".
(San Francisco, Testamento)
Cuadro de J. Benlliure