7266

Francisco dijo al leproso: Ten paciencia. Dios nos manda las enfermedades del cuerpo, para salvación de nuestra alma, muy meritorias cuando las sobrellevamos con paciencia. F 24

Este soplo de muerte que se injerta
en la debilidad, tiene momentos
de madera de cruz. La muerte exacta
es la que muere Cristo, sobre el piélago
despiadado de piedra de su entorno.

No es flaca la flaqueza si nos cabe
rescatar el soporte poderoso
de Cristo, crucifijo eternamente.
Cabal aprendizaje todavía
con que el Señor nos tasa, gota a gota,
despacio, sin premura,
sobre la estela de la cruz,
la arena gris del tiempo que nos queda.

Respirar en el borde dudoso de la vida,
como quien está apenas y bendice
esta proximidad a Dios, allana
sombras y sufrimientos, sólo astillas
de cruz con que Dios hunde
en la suya las nuestras.

En la debilidad, la fe constata
que el dolor asimila a los que Cristo,
en una tarde llena de espesuras,
convirtió en escalera hacia su muerte.

San Francisco cuidando un leproso. Rivotorto.