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¿Así es Jesús?
No le pintéis tan dulce, así, pintores.
Jesucristo es su cruz. En ella obtuvo
su rostro decisivo.

A veces es difícil
acercársele, cuando
te enseña a golpes el modelo
que a golpes fue tallado
en su propia madera.

No es tan bello Jesús. Y Él lo sabía
cuando le dijo al joven cómo queda
el árbol si lo podas reciamente,
y el joven se asustó. Bien lo sabía
san Pablo, y recostaba,
por eso, en su costado,
para tenerse en pie
la angustia gris de sus debilidades
como quien pone un rodrigón
a una rama caída.

Como él, nosotros. Yo le significo
con aspereza de mi cruz, camino
cansino de la suya.
Por más que nunca es fácil
tener pronta en las manos la piqueta
con que romper, a mojicones
de tesón, la armadura
de piedra en que me instalan
mis retenciones y entorpecimientos.

Pon la mano, Señor, sobre las mías
y asesta el estacazo inevitable
de tu gracia fecunda y victoriosa
sobre tanto letargo, sobre tanta
obstinación en la torpeza.

Teruel, 9 de abril de 2005

San Francisco recibe la impresión de las llagas de Cristo.
"La cruz que llevaba grabada en su corazón, a fuerza de contemplación,
le rompió un día la piel, floreciéndosela en llagas".
(Leyenda de los tres compañeros, 69). Cuadro de J. Benlliure