7268

Gracias, Señor Jesús, porque he nacido
nuevo otra vez. Como la luz primera
de una fuente, he nacido
nuevo como los ojos aún recientes de un niño,
nuevo como la niebla nevada del invierno,
el lecho de una virgen,
el llanto de una nube, el labio de una rosa.
Gracias a ti, mi corazón es nuevo.

Ojos acostumbrados
a tu presencia,
ayer lloraban todavía
al visitar tu corazón vacío.
No estabas ya. Temblaban preguntas en el aire;
nadie supo decir dónde dormías.
Pero estás nuevamente.
Estás y vives compartiendo,
blanco como el silencio florido de un almendro,
la nube misteriosa que tenía
un alar disponible, con tus ángeles.

He nacido contigo,
he nacido otra vez; nos has nacido
de la antigua ceniza encenagada,
como del alma del gusano yerto
nace la mariposa arrebujada.

Y están nuevos los días,
están nuevas mis manos,
nuevo el aliento que pronuncia
tu nombre, arrodillado
el mundo nuevo ante tus pies. Y grito
el himno que proclama
la novedad de tu favor, Dios mío.
¡Gracias a ti, mi corazón es nuevo!

San Francisco canta el Canto de las Criaturas.

En el canto de las criaturas Francisco canta la bondad de todas las cosas: hermano Sol, hermana Luna...