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Al buen franciscano le definen la sencillez, la afectividad espiritual, el amor a Jesús crucificado, a María Virgen y a la naturaleza. Pocos ignoran la sencilla grandeza del Cántico del Hermano Sol, compuesto por el mismo fundador, y traducido a todas las lenguas, donde, siguiendo una estructura que el descenso vertical del Cántico de Daniel, invita el santo a alabar a Dios, como en el salmo Laudate, a todas las criaturas, que invoca con el apelativo de hermanas, desde el hermano sol hasta la hermana muerte. Francisco lo escribe cuando, casi ciego, el médico le confía que su vida empieza está a punto de tocar a su fin. El santo, enajenado de gozo al ver ya tan cerca la divina visión de su Amado del alma, prorrumpe en alabanzas a Dios. Es un canto entusiasta en el que campea la sencillez, el amor cómplice a todo lo creado, el uso de adjetivos calificativos con que se discierne la calidad distintiva de cada criatura, adelantándose así al procedimiento descriptivo que singularizará luego al Renacimiento. El tema del poema es un deseo incontenible de que todas las cosas, a coro, alaben a Dios con él. Precisamente, ese amor religioso tan cercano al mundo natural, es lo que ha hecho de san Francisco el modelo perfecto de todo ecologista que se precie, ya que la seriedad de ese respeto a las criaturas le viene del vínculo indubitable que el santo advierte entre ellas y su Creador. San Buenaventura diría así que una fina sensibilidad puede llegar a rastrear en las criaturas las huellas de los divinos dedos. La literatura poética en alabanza de Cristo, que nace del sentimiento poético de san Francisco, no tardó en dar lugar al nacimiento de la escuela de Umbría, llamada también de los Laudes, con la figura destacada del franciscano Jacopone de Todi. San Francisco es, además el poeta que suscita en la literaria italiana una nueva forma de expresión poética, donde se cruzar el amor y el sentimiento del paisaje, que dará pie a la aparición del llamado "dolce stil nuovo", que inicia Guido Guittone, al que pertenecen poetas tan excelsos como el terciario franciscano Dante Aligieri. Fray Ángel Martín, ofm Nota: Puede encontrar el texto de este poema franciscano AQUÍ. Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
Y es bello y radiante con gran esplendor:
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