Bendito seas, mi Señor, por el Hermano Sol

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Éloi Leclerc,ofm, El Cántico de las Criaturas, Oñate, (Guipuzcoa) 1988, p.115

 

Bendito seas mi Señor por la hermana tierra.
Bendito seas, mi Señor, por la hermana Tierra.

Abril de 1945: los ejércitos aliados penetran en el corazón de Alemania. Por la línea de ferrocarril que une Passau con Munich, un largo mercancías rueda lentamente. En los vagones se amontonan deportados a millares. Han muero unos centenares. Centenares agonizan, hambrientos, delirantes. Salido de Buchenwald, el tren da una larga vuelta por Checoslovaquia y los montes de Bohemia y se dirige a Dachau, cerca de Munich.

Y he aquí que uno de estos vagones resuena un canto: el Cántico de las Criaturas de Francisco de Asís. ¡Increíble! Pero cierto.

“Loado seas, mi Señor, con todas las criaturas, especialmente mosén el hermano Sol...Loado seas, mi Señor, por la hermana Tierra nuestra madre.

[...] el Cántico de del Sol no es solamente la expresión de una emoción estética, o estético-religiosa ante el espectáculo de la naturaleza; es el lenguaje de una experiencia que tiene lugar en lo noche del alma.