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Carlos Amigo Vallejo.
Caminar con Francisco de Asís,
, Valencia 2004, p. 89.
Según san Francisco, estos eran los regalos más grandes que el Señor le había hecho: la gracia e hacer penitencia , vivir según la forma del santo evangelio y el don de los hermanos. Efectivamente, los hermanos eran don de Dios y expresión del amor del Señor Altísimo. Criterio para discernir si se tiene el espíritu del Señor, es el reconocimiento sincero de que todo bien llega a Dios y que el hermano es el servidor de todos (Adm 12). En la familia franciscana, la vida en el amor fraterno será señal del recuerdo, bendición y testamento del padre Francisco. En este convencimiento -los hermanos son un don de Dios- se funda la fraternidad. Hombres concretos y pecadores, pero que vienen como regalo de Dios. Progra man su nueva vida
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