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En esta sección encontrarán unos textos selectos de literatura que hace referencia a San Francisco de Asís, a la Orden que él fundó, a su espiritualidad, a su proyección en el mundo.
Nota biográfica
Licenciado en Filología, rama Hispáticas, por la Universidad de Valencia, ha ejercido como profesor de literatura y latín, gran parte de su vida, en los colegios de los conventos de Benisa, Pego, y Carcagente. Durante los veinte años de su estancia en Pego, su labor fue variada e intensa: organista de la iglesia parroquial del convento, guionista de la emisora local, profesor, director y encargado del cine del colegio... Luego en el colegio San Antonio de Carcagente desarrolla su labor docente durante 36 años, y dirige la revista Del Colegio hasta el año 1976. Ya jubilado, en 1999 concluye sus estudios de Teología en la facultad de San Vicente de Valencia, y recibe las órdenes de diaconado y sacerdocio en febrero de 2000. Destinado a la comunidad franciscana de Teruel, se dedica a las tareas propias del ministerio sacerdotal, a la vez que sigue ejercitándose en sus aficiones de pintura y poesía. El año 2002, junto con fray Alfredo Colás, expusieron en el amplio claustro del convento y dependencias anejas al mismo, una buena parte de su producción pictórica, como parte del programa de actos del VI Centenario de la inauguración de la Iglesia gótica de San Francisco de Teruel, del siglo XIV. De espíritu sensible, gusta del arte, en general, y de la música, la pintura y la literatura, en particular. Es en esta última donde más ha destacado, con especial atención a la poesía. Tiene escritos infinidad de poemas, de muy diversa factura y tema que han aparecido en algunas de las revistas franciscanas, como Verdad y Vida y Selecciones de Franciscanismo y en todas aquellas publicaciones interiores de los colegios, destacando sus composiciones en Del Colegio. Son muy pocas las ocasiones en las que se han reunido en un poemario editado de manera independiente (Poemas para un amanecer [1962], Oleada [1963], aunque nunca ha dejado de escribir y realizar sus colecciones para, en cualquier momento, darlas a conocer y, como hombre abierto a las nuevas tecnologías, hay un pequeño repertorio de ellas "colgadas" en la red en continua renovación. En esta web hay abundantes muestras de su pintura. Ilustra esta página un autorretrato suyo de 2005.
MISCELÁNEAReseña de cosas curiosas ocurridas en TeruelUna Biblia en catalánAl pie de página, con motivo de una carta de fundación de 1456, en que se habla de un huerto de la Molatiella (Moratilla), el archivero Alberto López Polo refiere el contenido de varios legajos pertenecientes a la Inquisición de Valencia, procedentes de la Inquisición de Teruel, relativos a los años 1484 y1486, contra judaizantes, donde figura como tal el canónigo “Joannem Ram”. El canónigo, que dispone de una Biblia en catalán que no consigue entender más que en parte, decide recurrir a un rabí para que le interprete las palabras que no logra descifrar, ya que no acaba de entender, a causa del desconocimiento de dicha lengua, y dijo a dicho judío: “Rabí una biblia tengo que me han traído escripta en Catalán y están algunos vocablos que no los entiendo. Rogole que fuese allá a la tarde con un libro suyo a declararselos e que el testigo vido que la dicha biblia estaba sin más ni menos como la tiene el ebrayco e que fue por tres o quatro noches a ello”. Así lo atestigua el rabino en el juicio inquisitorial incoado contra el canónigo don Juan Ramón. Fray Alonso de Arquedas, arzobispo de ZaragozaEl papa Luna decide en documento firmado en Tortosa, cuál deba ser la prelación de los racioneros en las procesiones. Había sido elegido el 28 de sep. de 1394, con el nombre de Benedicto XIII. Al” vacar la sede arzobispal de Zaragoza, por muerte violenta de su arzobispo, don García, Fernández de Heredia, con ocasión del compromiso sucesorio, en 1811, el papa se reserva hasta 1415 el gobierno arzobispal de Zaragoza, Durante ese interregno, ejerce como oficial eclesiástico de Teruel D. Francisco López de Monreal, en virtud de la apelación del Capítulo de Teruel. En 1415, parece ser que el cabildo de Zaragoza retira la obediencia al papa Luna y nombra sucesor de D. García a Francisco Clemente Pérez, hasta que en 1420, le sucede fray Alonso de Arquella, franciscano. Debió de confirmar estas elecciones el papa Martín V, que en 1417 es elegido papa en el Concilio de Constanza. Fray Lorenzo Simón, franciscanoHay un traslado de una cláusula testamentaria fechado en noviembre de 1458, donde, entre otras cosas, se legan 150 sueldos jaqueses al religiosos franciscano fray Lorenzo, maestro de teología del convento de San Francisco, a fin de se comprometa a predicar en la Colegiata todos los años, durante la cuaresma, incluidas las fiestas en que igualmente sea costumbre hacerlo. Quien hace el traslado es Mosén Pedro Martínez de Marcilla, oficial eclesiástico de la ciudad y arciprestazgo. ¿Quién era este franciscano, maestro de teología? Fray Lorenzo Simón fue un religioso acreditado como conocedor del derecho, por lo que en alguna ocasión se le cita como árbitro de derecho, y así es cómo actúa en la resolución de una cuestión sobre el acceso a la dignidad de racioneros, en la que se dicta que sólo los turolenses pueden ser recibidos a tal dignidad. Según los estatutos que dio a Teruel el obispo D. Arnaldo, también podían llegar a ser racioneros los hijos de nobles e infanzones. Lo fue Gil Sánchez Muñoz, que llegaría a llegaría luego a la cátedra de Pedro con el nombre de Clemente VIII. Libros sujetos a la mesaLos libros de época medieval, sobre todo aquellos códices que aparecen profusamente minados y encuadrados con tan buen gusto en entretenidos adornos y pinturas, eran tan estimados por el trabajo artístico que suponía su confección, como el tiempo sin límites que imponía darles feliz acabado. Su posesión fue siempre tentadora. Fue costumbre, por eso, extremar los cuidados para con tales libros, cuando su valor lo recomendaba, a cuyo fin se sujetaban a la mesa con cadenas, para evitar su posible desaparición furtiva. Es lo que ocurre, en 1327, con D. Miguel de Marcilla, arcipreste de Teruel, al momento de testar, quien, entre otras cosas que deja como legado de sus bienes, deja unos libros que tiene en gran estima, por lo que los tiene bien protegidos, con previsora sujeción a la mesa donde gusta darse a su lectura. Será su propio hermano, D. Pedro, y su sobrino, García Martínez de Marcilla, los agraciados que reciban tan precioso legado, como administradores de sus bienes. D. García y TeruelConsta que el arzobispo D. García Fernández Heredia, nuestro bienhechor, devoto como nadie de nuestros Mártires, tuvo siempre a bien favorecer a Teruel cuantas veces tuco ocasión de hacerlo, y no duda, sobre todo, en poner paz entre personas consagradas al ministerio eclesial. Así es como, en 1407, actúa como “componedor amigable”entre D. Asencio de Ruescas, rector de Cedrillas, y los clérigos de la Iglesia del Salvador, disponiendo que el rector pague a dicha iglesia la colación establecida, que ya venía pagándose con anterioridad. Y de manera semejante, también él, en 1409, sentencia, como juez, en el pleito entre canónigos y capellanes de Santa María, sobre distribución de beneficios. Viñas en tierras turolensesLos rigores invernales de Teruel y sus escasas horas de sol, necesarias para la maduración de la uva, es una seria contrariedad que hace desistir de su empeño a cuantos quieran poseer viñedos en Teruel. Incluso en valles de la cuenca del Jiloca, se eligen solaneras bien protegidas a este fin, lo que limita el cultivo de la uva. No debió de ser así antes de ola plaga llamada de la filoxera, en que desaparecen variedades de viña, como la que en Teruel permitía que parrales y viñedos pudieran fructificar normalmente. El hecho es que en documentos de los siglos XIV y XV, es frecuente la referencia a viñedos que son otorgados o vendidos por un propietaria a otro en transacciones cuyo coste ha quedado a veces consignado. Se nombran viñas existentes en Villaespesa, en Valdelobos, y según una carta de participación de herencia de 1404, los señores de Forna y los Dobón se reparten la propiedad, en la Peñas, consistentes en “mitad viña, mitad huerta”. Y si el viñedo era un cultivo propio de la tierra, es natural también que no faltasen las consabidas bodegas para la obtención, trasiego y maduración del buen vino. Y así es cómo, en 1357, consta que Teresa Sánchez Muños, un año después de heredar de su marido Pedro García de Marcilla, haga inventario de la casa bodega que ha recibido entre otros bienes. También los monjes se ocuparon de la noble tarea de cuidar sus nobles bodegas, antigua ocupación que obedecía al convencimiento de que el vino era parte indispensable de una buena alimentación. Buena prueba de ello es la venta que hacen de una viña los monjes del Monasterio de Piedra de Teruel, que quedaba entre las calles de San Benito y el Salvador, por un importe de 80 florines. El florín fue moneda, no siempre de acuñación aragonesa,
que el rey Pedro IV implanta en Perpiñán, a imitación
de la misma moneda florentina. Según Vidal Muñoz, el florín
equivale a 9 sueldos jaqueses, que es la moneda corriente en el reino,
hasta el punto de que en Teruel vigía una ordenanza prohibiendo
otra clase de moneda. A su vez, el sueldo jaqués se subdivide en
dineros (12), óbolos (medio dinero: 24) y miajas o meallas (32).
Venta de un esclavoAunque hoy día repugne a nuestra sensibilidad, vender un esclavo, ateniéndose a las normas del momento, no era para rasgarse las vestiduras. Aquí mismo, en Teruel, en 1413, D. Miguel Ferrer, heredero del magnífico D. Miguel Cetina, escudero, vende un joven siervo suyo, de raza agarena, llamado Jaime, de 20 años, a Jerónimo Insa Fuster, por 40 ducados. Según el pergamino en que consta la transacción, se trata de una venta permitida, que no incurre en ley punitiva alguna., lo que se hace saber razonadamente, alegando que, Et dictus servus non est furatus nec ablatus ab aliqua vel aliquibus personis, sed quod est de bona guerra”; es decir, dicho siervo ni ha sido robado a nadie ni sustraído a cualquier otra persona que lo tuviera en propiedad, sino que su posesor lo ha adquirido en buena lid, contra los moros. Prohibición a los frailes de hacer comediasEl día 15 marzo de 1689, el señor Nuncio de España decreta desde Madrid la prohibición de hacer comedias los religiosos . Hacer comedias deberá entenderse representarlas, prohibición que, según Vicente Colomer, cronista de la Provincia franciscana de Valencia, afectaba también a los estudiantes franciscanos, que, según una antigua costumbre valenciana, representaban Diálogos en las fiestas, una especie de pequeña comedia popular, en la que a menudo se rozaba el mal gusto. Lógicamente, si estaba prohibido representarlas, lo estaría también escribirlas. Terremoto en TeruelEl P. Manuel de la Plana, guardián de San Francisco hace constar la conmoción producida en la ciudad y espacios circundantes por un terremoto, que tiene lugar el día 23 de marzo de 1754 y así lo consigna en la crónica del convento. Además del consiguiente susto, no sabemos qué repercusión pudo tener tal movimiento sísmico en la provincia y si afectó al convento o a qué otros edificios de la ciudad. Todo pudo ser. La costumbre popular de edificar entonces los edificio con adobe, no es la mejor manera de preservarse frente a tales sacudidas incontroladas, como recientemente hemos visto hoy día en desastres de este tipo en poblaciones del Oriente Medio. AMF, ofm
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