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LOS ANTIGUOS CONVENTOS

La Provincia franciscana de Aragón alcanzó en sus días una muy notable difusión, manifiesta en la cifra de los numerosos conventos que configuraron su estructura territorial, cuyos límites abarcaban un amplio territorio comprendiendo los de Cataluña, Valencia y Mallorca. Las absurdas leyes ochocentistas de la exclaustración asolaron sus cimientos, como quien abomina de la historia, la cultura y el arte, vendidos su patrimonio y los conventos mismos, en cada lugar, al mejor postor, hasta su lamentable desaparición. Los más de ellos sólo apuntan hoy día ruinas informes que no dan ni la medida de su planificación originaria.  

JUAN PARENTE

Juan Parente, compañero de san Francisco enviado a Zaragoza a fundar por él, convoca el Capítulo de Soria de 1233, en la vigilia de Pentecostés, y es cuando se establecen las primeras normas y constituciones de la Provincia hispánica, que se divide en tres Provincias, la de Castilla, la de Aragón y la de Santiago. La de Aragón comprendía Navarra, Cataluña, Valencia y las Islas Baleares.

Se ignora el nombre del primer Ministro provincial, se bien se habla de uno que fue delegado para luchar contra la herejía en el norte de España. Se declara a los Mártires de Teruel, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato patronos de la Provincia.

En 1270, el Ministro General de la Orden, san Buenaventura, convoca Capítulo en Narbona (Francia), y en él se determina la división de la Provincia aragonesa en 7 custodias, la de Barcelona, Lérida, Zaragoza, Mallorca, Valencia, Navarra y la Serranía, sujetas todas a la obediencia de un mismo Ministro provincial. A la Custodia de Aragón le pertenecían los conventos de Zaragoza, Tarazona, Daroca y Jaca.

En 1320, el rey Alfonso el Benigno consigue del Papa Juan XXII que se unan a la custodia, mediante bula expedida en Aviñón, los conventos de Córcega y Cerdeña.

En el año 1400, Aragón disponía de los siguientes conventos: Zaragoza, Huesca, Tarazona, Jaca, Borja, Barbastro y Sariñena.

Separados las dos espiritualidades correspondientes religiosos claustrales y de la obediencia, la Provincia observante resultante en Aragón, dice Hebrera citando a fray Francisco Haroldo, Epítome de los Anales del Padre Wadingo, II t., que   año 1540, que el año 1516 se divide en cuatro custodias, Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña, la primera de las cuales, con sede en Zaragoza, contaba con doce conventos (Hebrera, t. I, libro. III, cap. XXVIII, p. 465).

CONVENTO DE SAN CRISTÓBAL, DE ALPARTIR

Manuel Monreal Casamayor, en un estudio sobre los orígenes de este convento (El Convento Franciscano de San Cristóbal de Alpartir, VV. Ermitas, santuarios y romerías en Valdejalón. La Alamunia de doña Godina, Centro de Estudios Almunienses, 2009, Revista Ador, nº14, p.77), asegura que el Convento de Alpartir fue una filiación del Convento de San Francisco de Calatayud.

Citando a Javier Moreno Bosqued ( Revista Ador, nº5, 2000, p. 44), describe el convento con estas palabras: ”La puerta principal del convento se abre al norte; a la izquierda, pasada la Portería, luego la plaza; a la derecha, la zona claustral, la Guardianía, Refectorio, Librería y la Enfermería, doble piso de celdas... Todas estas construcciones se identifican bastante bien con esta descripción, en un ortofoto en color, de buena resolución, que poseo”. No es exacta la fecha de fundación que propone del año 1444.

Santiago Gimeno, igualmente citado por Manuel Monreal, añade que en sus orígenes fueron un simple eremitorio, fundado por religiosos procedentes de Calatayud y le asigna igualmente la fecha de 1444.

Por Antonio Hebrera, cronista franciscano de Aragón, sabemos que entre los conventos que constituyen la Provincia de Aragón, junto con el de Jesús, en Zaragoza, y los de Pamplona, Tarazona, Calatayud, Borja, Daroca, Barbastro, Sangüesa, Alcañiz, Cariñena, Tafalla, Monlora, Hijar y Pina, figura igualmente el de San Cristóbal de Alpartil.

En 1425, al separarse los religiosos aragoneses en dos órdenes diferentes, la de los Conventuales y la de la Observancia, entre los conventos que optan por integrarse en la Custodia observante de Nuestra Señora de la Vega, que es como determinan llamarse, figura el de Alpartir, junto con el de Tarazona, el de Cariñena el de Murviedro, en Castellón.           

El Convento de San Cristóbal de Alpartir es uno de los 12 que poseía la Custodia de Aragón en 1559, cuando se celebra en Áquila el Capítulo General, presidido por fray Francisco Zamora, Ministro General a la sazón,  en el Capítulo Provincial celebrado en el Convento de Jesús, de Barcelona, el año 1557, presidido por fray Antonio Almeida, en sustitución del Ministro General Fray Andrés de la Ínsula.
           
Este convento es uno de los que, en Aragón, entran a formar parte de la renovación interior de la Provincia que promueve el Ministro provincial fray Antonio Cálcena, en el Capítulo de Barcelona de 1524, con cuyo objeto añade más conventos a los cinco con que se iniciaron los retiros de la Recolección, de modo que los religiosos integrantes de la comunidad adoptan las Constituciones recoletas de Valladolid, escritas a ese fin por dicho religioso.

Dos de sus religiosos ya habían formado parte, como adjuntos de fray Alonso de Guadalajarra, delegado por Cisneros, Comisario Apostólico para la reforma de la Orden, del tribunal que entiende en la reforma del Convento de San Francisco de Calatayud (Cf. Manuel Monreal. o,c. P. 8).

Desde este convento, el 6 de septiembre de 1734, el Ministro provincial de Aragón, fray Miguel Pérez Temprado, envía una patente a todos los conventos dando a conocer el decreto del P. Juan Soto, general de la Orden, firmado en San Francisco el Grande de Madrid, el 12 de junio de ese mismo año, sobre la reducción de la fiesta de san Diego, determinación que obedece a un decreto pontificio contenido en la patente.

Manuel Monreal, pp. 14-17, citando a Santiago Gimeno, hace un listado de religiosos que habitaron este convento, en el que aparecen fray Juan Bautista de Excasar, cronista del convento que en 1737 sustituye a fray Buenaventura Gil Berbabé, fray Matías Foyas, a quien se le atribuye la construcción de la balsa alta de la huerta, el año 1685 (Santiago Gimeno), fray Buenaventura Gil de Bernabé, quien por mandato del Vicario General, recoge las noticias referentes al convento, incluida la vida y muerte de fray Juan Ribas (Santiago Gimeno), el Rdo. P. Fray Miguel Guillamot, definidor, que refiere al cronista Excar la sequía y nuevo nacimiento de la fuente, la tarde del 23 de noviembre de 1737 (Santiago Gimeno), el Rdo. P. francisco Oros, guardián, ante quien juran fray Gaspar Xinto y el hermano Miguel Francisco, ser testigos del prodigio de la fuente, fray Tomás Pamplona, fray Juan Ribas, nacido en Fitero el año 1607 y que muere de prodigiosa muerte en Alpartir el 19 de mayo de 1679, guardián que fue de San Francisco de Tarazona, teólogo y escritor eminentísimo, dos veces Definidor (Santiago Gimeno), fray Tomás Ros, guardián que provoca la sequía de la fuente el año 1737, al descuidar, por desconocimiento, el rezo de las Completas, como era costumbre, en la ermita de San Clemente la víspera del santo (Santiago Gimeno), Venerable fray Pedro Selleras Lázaro, que al dimitir como guardián, ha de atenerse a la obediencia superior, fray Clemente Tejero, quien durante su guardianato edificó la ermita de San Clemente, lugar de rogativas en tiempo de sequías, el año 1613 (Ador, nº5, Javier Jimeno Bosqued, p. 42), fray Gaspar Xinto, predicador, morador del convento em 1737,cuando se secó la fuente (Santiago Gimeno Val), fray N.N. guardián del convento, que forma parte del tribunal en la reforma del Convento de Calatayud, el año1498. (O. c. Hebrera)
           
Añádase a estos religiosos el nombre de fray Juan Ribas, que muere en dicho convento el día 15 de mayo de 1671, experto canonista que dejó obras impresas y manuscritas, estas últimas conservadas hasta la Desamortización en la Biblioteca Común del Real Convento de Zaragoza, como su Practica contemplativorum y otros tratados, la mayoría de ellos en latín, que versan sobre ambos derechos, como el tratado De interpretatione legum romanorum, Sedes Materiarum, De similibus juris, De differentiis utriusque juris, Vocabulario jurista y canónico. El cronista Felix Vallés alega el testimonio oral de un religioso, fray Juan Burjamen, de que el libro De Regimene Regularium, publicado en Londres, en 4º, el año 1646, por los impresores Pedro Prost, Felipe Borde y Lorenzo Arnoud, a nombre de fray Juan Francisco Zirago, es obra inconfundible de Juan Ribas. Féliz Vallés la tuvo en sus manos. Fray Juan, Lector Jubilado, ostentó los cargos de ex Definidor, Padre4 de Provincia, y escritor público.  (Vide Felix Vallés, Nova el Vétera, pp.278-280).          

Fray Juan Ribas fallece en el Convento de San Cristóbal, de Alpartir, el 15 de mayo de 1675 (Cf. Feliz Vallés, o.c. P. 273, mº. 516).

Los cronistas antiguos de la Ordeen, como Antonio Hebrera y Felix Vallés, citan el nombre del lugar como Alpartil; la letra final de su desinencia sufre con el tiempo el cambio de ele en la erre actual.

Fr. Ángel. M. ofm.