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El siglo XV introduce en el gótico las formas ornamentales que conocemos por flamígeras, como son las bóveda estrellada, arcos conopiales, formas flameadas y otras formas superfluas. En la iglesia de San Francisco, pensada aún desde las concepciones artísticas del siglo XIV, en que se diseña su estructura, y caracterizada así por su austeridad, las formas flamígeras son escasas. Destacan las bóvedas del coro, de estrella a mantelete, que es obra posterior del siglo XV, el arco de tipo conopial que comunica el altar de San Antonio con la ante sacristía, y las formas de los rosetones que rematan las vidrieras.

El número de iglesias concebidas con estructura gótica, dentro del llamado gótico levantino o tardío, ha dejado numerosas edificaciones en Aragón, si bien en las mesetas y serranías turolenses, las iglesias de nave única o de predicación raramente presentan una estructura pura - excepción hecha de las enclavadas en el Maestrazgo turolense-, como la que se puede admirar en nuestra iglesia, la de Mora, con añadidos posteriores renacentistas, de modo que sus mejores ejemplares, obra del los siglos XVI y XVII, suelen lucir hermosas portadas renacentistas, como asimismo algunos de sus revestimientos interiores, y casi siempre naves de estrella, aún cuando en su construcción predomine el estilo renacentista, como ocurre en la iglesia catedral de Albarracín, pero igualmente cabe citar las iglesias de Corbalán, Cedrillas, Fuentes-Calientes, Pancrudo o Mezquita de Jarque.


Iglesia de Molinos. Es una portada excepcional en el gótico tardío y ecléctico de Teruel, donde las iglesias de ese estilo pertenecen ya al siglo XVI, y de ahí que prefieran portadas renacentistas, junto a otros elementos del gótico flamígero, como las bóvedas de estrella o mantelete.

La nave única o de predicación, se desarrolla a instancia de franciscanos y dominicos desde el siglo XIII, quienes, para la audición de la palabra de Dios en los templos, prefieren iglesias anchas y cortas, de modo que el auditorio esté al alcance del predicador. Se intenta por vez primera llevar a cabo este propósito en la catedral de Gerona, lo que obligó a reunir a un cierto número de arquitectos que resolvieran el problema de eliminar las naves laterales, que, en la iglesia gótica tradicional, tenían la finalidad estructural de absorber los empujes laterales de la nave central, derivados por sus nervios hacia las columnas. La solución se obtuvo sustituyendo las naves laterales por amplios y musculosos estribos, entre cuyos tramos, en conventos y monasterios con un número elevado de celebrantes, se dio en alzar complementariamente capillas laterales, para la celebración conjunta.

José Bracons, en su obra Las claves del arte gótico, Barcelona 1986, dice a este respecto: El caso de la catedral de Gerona resulta paradigmático. Las obras de la misma se iniciaron hacia 1312. Una vez completada la cabecera, pensada para una iglesia de tres naves, se prefirió la nave única, lo que obligó a una modificación del proyecto original. Construido un primer tramo de la nave, pareció que su amplitud era excesiva y se suscitaron dudas acerca de su solidez. Con tal motivo se convocaron dos reuniones de arquitectos (1386 y 1416). Al fin y al cabo se decidió continuar con la nave única porque de este modo -se dijo- la iglesia iba a resultar más solemne, más luminosa y más proporcionada.

Quiere decirse que la nave única es concepción arquitectónica de finales del siglo XIV y principios del XV, lo que apunta a que la realización de nuestra iglesia se adelanta a la conclusión de la catedral de Gerona, ya que se inicia la obra en año 1392 y concluyen en 1402, catorce años antes de la segunda reunión de arquitectos de Gerona. Fue en su tiempo, por tanto, una novedad y una primicia.

Todas estas iglesias suelen tener el ábside octogonal y la bóveda de crucería estrellada o de mantelete, que muestra sus primeros ejemplares en Aragón desde comienzos del siglo XV, y que, dada su especial solidez, se sigue prefiriendo en construcciones pertenecientes al siglo XVI, aún cuando su hechura se haya despejado ya de toda otra referencia al gótico, como es fácil ver en la iglesia de Calamocha o de Rubielos de Mora.

Para ampliar datos, bien merece la pena consultar la obra de Cristóbal Guitar Aparicio Arquitectura Gótica en Aragón, Zaragoza 1979, a quien seguimos en parte en este estudio.

Catedral de Gerona, donde por primera vez se resuelve el problema arquitectónico
de eliminar las naves laterales en las iglesias para la predicación.
Esa misma solución se adopta en nuestra iglesia.