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P. León Amorós, ofm. Los santos Mártires franciscanos B. Juan de Perusa y B. Pedro de Saxoferrato en la historia de Teruel, Teruel 1956, p. 48 ss. No era cosa fácil la recuperación de los cuerpos de los beatos Juan y Pedro. Las relaciones entre el nuevo régulo de Valencia, Zaen, y don Jaime distaban mucho de ser amistosas. Fue la divina Providencia quien llevó las cosas de manera que con facilidad, y como venidas a la mano, pudieran ser trasladadas las reliquias a Teruel. Para legar a este feliz término siguieron los acontecimientos este proceso. Según queda dicho, Zeit fue destronado en 1229, sucediéndole en el trono el dinasta y gobernador de Denia Zaen, a quien la población de Valencia, rebelada contra Zeit, recibió como Salvador, El primer acto de Zaen, una vez dueño de Valencia, fue negar al rey de Aragón el tributo que había restablecido Zeit, y aun se atrevió invadir el campo de Tortosa. Esto fue una declaración de guerra contra don Jaime. Ocupado entonces el rey de Aragón en la conquista de Mallorca, envió una embajada a Zaen para buscar un arreglo, pero ésta fue rechazada por el rey moro. No pudiendo por el momento don Jaime dar personalmente la debida réplica al régulo valenciano, expidió su real permiso al caballero aragonés don Blasco de Aragón para comenzar la guerra contra los moros valencianos, dándole al mismo tiempo jurisdición y propiedad sobre los terrenos que fuera conquistando. Don Blasco se apoderó de la villa de Aras de Alpuente y la fortificó para preparar desde allí el asalto y conquista de Morella. Morella tenía una significación especial para el rey Zaen. Al paso que otros pueblos como Segorbe y sus alrededores, Mijares y la Plana permanecían fieles a Zeit, Morella se declaró desde el primer momento por Zaen. Allí tenía un grupo de nobles adictos y, con éstos, dos hijos de Zeit prisioneros en el castillo de la ciudad. Sabedores los de Morella de la antigua amistad de don Blasco con Zeit, le enviaron a los dos hijos de éste como embajadores para hacerle desistir de la conquista de la plaza. Esto fue precisamente lo que aceleró la toma de la ciudad, porque al volver estos dos príncipes a su encarcelamiento, abrieron una puerta secreta a los cristianos, quienes se apoderaron del castillo y pasaron la guarnición a cuchillo. La población entera se entregó a los conquistadores, pidiendo perdón y misericordia. Don Blasco, como fiel vasallo, regaló al rey la ciudad que acababa de conquistar. Cogió a los moros más notables de la ciudad y se los llevó prisioneros a Teruel, donde los conservaba como rehenes. Esto sucedía al final del año 1231. Al año siguiente,1232, comenzaron los primeros preparativos para la conquista total del Reino de Valencia. Se celebró en Teruel una asamblea magna presidida por don Jaime, donde los aragoneses le prometieron ayuda. También la prometieron los catalanes por medio del tributo llamado “servei de bovatge”. Finalmente fue publicada en Monzón una bula de Gregorio IX concediendo la indulgencia de la Cruzada a los que tomaran parte en esta guerra. El cuartel general se estableció en Teruel, y a primeros de mayo de 1233 comenzó el movimiento de tropas, poniéndose en cabeza don Jaime y el ex rey Zeit, cuyas operaciones habrían de prolongarse hasta 1238. Mucho sintió Zaen la caída de la plaza fuerte de Morella, pero más aún la captura de los moros nobles de la ciudad, sus mejores amigos. Buscó inmediatamente el modo de rescatarlos; para ello ofreció una ingente suma a don Jaime. Este fue el momento escogido por la Providencia para rescatar los cuerpos de los santos Mártires. Este hecho viene señalado por todos los historiadores antiguos que escriben de los santos Mártires[...].
Paisaje nevado con el lateral de la iglesia Este suceso debió de ocurrir en el año 1232. La caída de Morella fue a final del año 1234. Dado el interés que tenía Zaen por rescatar a sus nobles prisioneros, es de suponer que aceleraría las gestiones. Supone también este relato (para la canonización de los beatos) que don Jaime estaba en Teruel a la llegada de los santos cuerpos. Efectivamente, en este año de 1232 se celebró en Teruel la magna asamblea presidida por don Jaime, de la que ya hemos hablado. Más tarde, o sea en 1233 en adelante, estando ya las tropas en marchas guerreras, ciertamente no era el tiempo más apropiado para estas negociaciones, que requerían una relativa tranquilidad de una y otra parte. La fecha, pues, de la entrada en Teruel de los cuerpos de los santos Mártires los colocamos en el año 1232. Fue la devoción inmensa que los hijos de Teruel tenían a los santos Mártires, nacida en el prolongado trato que con ellos tuvieron y acrecida por las noticias que les llegaban de los gloriosos hechos acaecidos en Valencia. Don Jaime, a instancias de los turolenses, rechazando la ingente suma que le ofreció el rey moro, pidió los cuerpos de los Mártires como precio del rescate de los nobles moros de Morella. Ciertamente, es éste un hecho que enaltece en gran manera la indecible estima de los turolenses y del propio don Jaime por los gloriosos cuerpos de los confesores Juan y Pedro, cuando, en vísperas y preparativos de una empresa bélica de gran envergadura, prefieren privarse de una muy acusada ayuda pecuniaria tan necesaria para la guerra que iban a emprender, para poder obtener los cuerpos de sus dulces maestros. ¿Dichosa fe la de estos tiempos!
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