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18756 |
Joaquín
Mestre Palacios, 750 Aniversario
del Martirio de los Santos, Valencia-Teruel, 1978,
p.17 y ss.)
Respecto al lugar donde los santos Juan y Pedro se cobijaron en Valencia, el P. Amorós no hace sino repetir las palabras de Wadingo:...”al entrar en la ciudad, disimularon su presencia, ocultándose en la iglesia del Santo Sepulcro, hoy iglesia de San Bartolomé” (Wadingo, ad an. 1231, II, 307, n. XLVII, p. 30). Pero esto no pudo ocurrir así; pues al presente queda fuera de duda que la referida iglesia del Santo Sepulcro nunca existió. Es verdad que Agustín Sales, cronista de Valencia y hombre ciertamente culto, publicó en 1746 un opúsculo titulado “Memorias históricas del antiguo Santuario del Santo Sepulcro de Valencia”; y es verdad que en dicho opúsculo el doctor Sales se recrea atribuyendo al Santuario del Santo Sepulcro la más remota antigüedad, la más constante permanencia a través de los siglos, y la más inopinada popularidad en España y fuera de ella; pero cuanto afirma la pluma de Sales es, en frase de Chabás, “una bola de nieve”, formada sobre los falsos datos que en 1538 ofreciera Pedro Antonio Beuter, primer Cronista del Reino de Valencia, sacerdote, como Sales, canónigo de la Catedral y secretario del entonces Arzobispo D. Erardo de la Marca. Beuter, como todos sabemos, forma parte destacada de los historiadores renacentistas del período primitivo, y, así, en esta cuestión como en otras varias, no se sustrae a la influencia fabulista de Annio de Viterbo en el pseudo Baroso. Las palabras de Beuter al respecto son éstas: “Miércoles, día de san Miguel, fue el Rey a la iglesia de los Rabatines (es decir,de los cristianos que vivían entre los moros) la cual llamaban del Santo Sepulcro y es hoy la que decimos de San Bartolomé, que nunca fue mezquita. (Beuter, cap. 21, p. III; y cap. 40, p. 217. Las citas tómolas de Chabás, Los mozárabes valencianos. Edición al P. Teixidor, Monumentos históricos de Valencia y su reino, vol. I, p. 399-410, Valencia, 1895). No obstante, el mismo Beuter en otro lugar dice: Todas las iglesias (de Valencia) fueron mezquitas, excepto aquella en la que padeció San Vicente, que sirvió de mesón para recoger cristianos; y así se conservó aquel lugar hasta la venida del rey D. Jaime” (Beuter, I, p. 162). Y en otra parte, añade: “La alfóndiga que solía en tiempo de los moros recoger a los cristianos era la misma cárcel donde fue puesto San Vicente Mártir, cuando le martirizaron. El Rey la dio a clérigos de Tarragona, y ellos hicieron allí iglesia de Santa Tecla, que es la invocación principal de Tarragona. Esta iglesia se procuraron los cristianos con achaque de alfóndiga, cuando tomaron los moros a Valencia, a la que España perdió” (Beuter, I, P. 162). Pero D. Jaime no entró en Valencia el 29 de septiembre, aino el 9 de octubre; y no fue a la iglesia de San Bartolomé, sino a la mezquita - aljama que, de inmediato, se convirtió en Catedral. Después de Beuter, ya dan invariablemente por cierta la existencia de la iglesia del Santo Sepulcro Escolano, Diago, Esclapés, Sales, Boix, Llorente, etc., los cronistas de las Religiones, como la franciscana, e innumerables otros autores que a estos copiaron a ciegas. Así suele suceder muchas veces: una fábula era opinión, la opinión cunde y toma carácter universal, y el sufragio universal, nescientemente, viene a apoyar la falsedad y lo absurdo. Por fin, el P. Teixidor sembró la duda y el canónigo Chabás, en 1895, rompió lanzas hasta aclarar la cuestión y desengañar a todos.
Fuera de la fantástica referencia beuteriana, en ninguna obra puede apoyarse la creencia de que durante la dominación musulmana existiera en Valencia más de un templo cristiano. El Libro del Repartiment, en los días de enero (día 13) de 1239, en la donación que el Rey hace precisamente a un caballero de Teruel, habla de soslayo de una iglesia de Valencia dedicada a san Bartolomé; pero esta iglesia no era, no podía ser, sino una de tantas mezquitas que se acaban de convertir en iglesias cristianas. Dice así el Repartiment: “Dominicus Gotmecii de Turolio: domos de Mahomat Avenxarifa de Perancisa, juxta balneum el ecclesiam sancti Bartholomey” ( Repartiment, fol. 230. Además, se repite en el fol. 601).
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