22006

Vidal Muñoz, en su estudio de la sociedad medieval, dice en un libro suyo reciente, Teruel Medieval (Teruel 2003), pp. 138 y ss.:

Otro de lo sectores privilegiados de Teruel, junto con lo caballeros, es el clero. Su status es especial, en virtud de su labor espiritual, ampliado por el hecho de escapar a la jurisdición ordinaria de los laicos como ya quedaba reflejado en la decisión de Ramiro II el Monje en su decreto De libertate Ecclesiae[...] Habrá que distinguir el clero parroquial ligado al Capítulo General de Racioneros, en cuyo marco se encuentran las nueve parroquias y los frailes: Franciscanos, frailes de san Redentor, Hermanos de la Caridad de San Marcos, mercedarios, los trinitarios en el siglo XVI, y los administradores de los bienes de los monjes de Piedra y Veruela.
El status clerical turolense y su patrimonio medieval se establece en Teruel con la conquista, y, además, en perfecta armonía con la monarquía. [...].

La Iglesia turolense perfila su organización y estructura jurídica en la Alta Edad Media con una labor conectada más en sus parroquianos y centrada en su salvación futura, aunque sin desmerecer lo terrenal[...].

Los clérigos racioneros del Capítulo y los clérigos de las parroquias

El señorío eclesiástico de las Iglesias se impulsa y controla desde el vértice director que es el Capítulo General de Racioneros, en cuya cúpula se encuentran el Prior y los Vicarios de cada una de las parroquias.

Por encima de esta organización típicamente turolense, se encuentran el Arcipreste, representante y auxiliar, a jure, del obispo, en este caso de Zaragoza y el Arcediano, que en un principio será el administrador de los bienes temporales del Obispo. Con el avance de la Edad Media también tendrá su cargo la administración de los bienes espirituales. Junto con el arcediano -administrador de los bienes temporales del Obispo- el año1212 en la concordia entre el Obispo de Zaragoza, el Concejo y el Capítulo de Racioneros fijan que las Aldeas han de pagar diezmos y primicias a cada una de las iglesias de la villa de Teruel.

El Prior es elegido por un año entre los capitulares de cuarenta años de edad y con quince de antigüedad. De entre éstos, de los que la hermandad del Capítulo juzga más idóneos, por insaculación, se realiza la elección [...].

El Vicario representa al Capítulo en las diferentes iglesias. Cuando Santa María adquiere la dignidad de Catedral se denominan párrocos. Su elección era realizada por los clérigos de las parroquias respectivas.

En la base de esta pirámide se asientan los clérigos racioneros de cada una de las parroquias. Son los auxiliares en la “cura de almas” y administración de los sacramentos de los vicarios. En este último escalón son todos del orden del presbiterado. Entre ellos existen cargos que no dan jerarquía, como limosneros, el fabriquero, el sacristán, o el campanero, siendo los escalones más bajos del estamento clerical. Estos puestos los ocupan los más humildes del sector clerical de cada iglesia[...].

El número de frailes y monjes en Teruel no se puede precisar con exactitud, pero por la documentación manejada se puede llegar a concretar que los franciscanos formaban un Capítulo o asamblea conventual de una media en torno a 20 frailes, de los que 4 ocuparían jerarquía y el resto tendrían la dignidad de “fray”. A éstos habría que añadir los hermanos legos, dedicados a la limosna, portería, sacristía, cocinas y otros menesteres no religiosos.


San Francisco de Asís. Talla de Serra.

Nota

No deja de ser curiosa esta estampa de la comunidad conventual en forma jerárquica constitución en asamblea. “Fray” significa hermano, no es signo de dignidad, y entre los religiosos hay organización de orden, pero no jerarquía de mando o dignidades, ya que todos son hermanos, frailes, que es lo mismo, de modo que “todos puedan hablar al guardián como los señores a sus siervos” y viceversa, que dice san Francisco. Desde el proyecto de vida del religioso franciscano, todas sus actividades son medios de realización humana y espiritual, en orden a la propia salvación, y por lo tanto religiosas. Su localización y establecimiento en la sociedad, figura entre los simples ciudadanos, entre los o minores, llamados por eso por Francisco frailes menores, en la base piramidal, frente a los que poseen alguna dignidad estamental o seniores.

En Teruel, junto con los franciscanos, llegaron a establecerse, en diversos tiempos, los jesuitas, en lo que hoy es el seminario, destruido en la guerra civil; los dominicos, al final del Óvalo, hoy glorieta; los carmelitas, en el edificio recientemente transformado para sede del Gobierno de Aragón; los Franciscanos Capuchinos, en el Óvalo hasta la guerra de Independencia, en que fue demolido, y luego en Villavieja. Los trinitarios tenían su convento en lo que fue antigua mezquita, incluido en él la torre de la puerta de Daroca, y hoy Casa de la Cultura; los mercedarios, en torno a la iglesia de la Merced, aún existente, en el Carrel.

En cuanto al número de hermanos de la comunidad franciscana, consta que en 1723, el número de religiosos que componen la fraternidad, asciende a 29, contando los hermanos estudiantes del Ateneo Filosófico de Artes Liberales integrado en el convento.

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