|
|
![]() |
|
18730 |
Con motivo de la curación del rey D, Jaime en el convento franciscano de Teruel, el P. León Amorós, investigador franciscano, a fin de averiguar en qué tiempo pudo ocurrir la curación milagrosa del monarca en nuestro convento, resume así lo que sobre sus correrías conquistadoras implican a Teruel, cabeza de puente de sus gestas valencianas: Las estancias de D. Jaime en Teruel han sido muy frecuentes; al fin y al cabo era paso obligado en sus correrías entre Aragón y Valencia y viceversa, sobre todo antes de la conquista de Peñíscola y Burriana. En 1224 convoca en Teruel a todos los nobles en magna asamblea, donde expone su decisión de conquistar el reino de Valencia, y allí quedó acordado atacar Peñíscola. Al enterarse de esta decisión, el rey moro de Valencia Zait-Abuzeit, se presenta en Teruel, donde concuerda una tregua con D. Jaime, ofreciéndole el tributo del quinto de las ciudades de Valencia y Murcia. En 1232 viene el rey desde Alcañiz a Teruel, invitado por Pedro
Fernández de Azagra a una cacería en Egea,. Allí
se enteró de la toma de Aras de Alpuente por Blasco de Alagón,
a donde se dirige para visitarla. De allí vuelve a Teruel a principios
de noviembre del mismo año, donde recibe a Zait después
de su derrota y destronamiento, quien le propone homenaje de fidelidad. En este mismo año, a principios de mayo, vuelve de nuevo a Teruel, “porque quería hacer entrada contra moros”. En 1235, procedente de Burriana, llega a Segorbe. Después de reprimir la rebelión de los moros segorbinos, vuelve a Teruel, y de aquí se dirige a Sagunto, donde se apodera del castillo. En 1236 pasa la Pascua de Resurrección en Teruel p`reparando las operaciones de Valencia. De aquí se dirige a Calatayud el 20 de mayo del mismo año. Al final de mayo vuelve a Teruel, y confirma a Zeit la donación que le había hecho de las villas de Ricla y Magallón. En 1237 le sorprende en Huesca la noticia de la batalla del Puig, ocurrida en agosto de este mismo año. El rey parte inmediatamente para Daroca, y al legar a Teruel ordena que se envíen vituallas para el ejército de Valencia, y sale para esta ciudad. En 1273 se dirige de Montpeller a Granada para dominar a los moros que se habían rebelado contra Alfonso X de Castilla, su yerno. El 28 de enero de este año llega a Lérida, donde se entretiene haciendo todos los preparativos para la guerra de Granada. Desde aquí se dirige a Andalucía, entrando en Murcia los primeros días del año 1274, donde levantó los ánimos de aquellas gentes, muy decaídos por los sucesos de Granada. En el mes de Febrero de 1274, estando el rey en Alcira, recibe a Pedro Alcalano, legado de Gregorio X, quien le entrega la invitación del papa para asistir al Concilio de Lyon. Desde Valencia, después de haber dejado bien asegurada las fronteras de Murcia con Granada, se dirige D. Jaime a Francia. Se detiene en Montpeller ocho días, y de allí se pone en camino para Lyon. El Concilio de Lyon celebró su apertura el 7 de mayo de 1274, al cual asiste D. Jaime, al lado del papa, como único rey allí presente. El Concilio termina el día 17 de julio del mismo año. En 1276 ocurre la segunda rebelión de los moros valencianos: los de Montesa, sierra de Finestrat, Alcoy, Albaida, etc. Don Jaime vuelve a Valencia para ponerse al frente de sus tropas en esta nueva lucha. Cae enfermo en Játiva; recibe los Sacramentos en Alcira, y muere en Valencia el 27 de julio de 1276. Ya no volvió a Aragón.
Gárgola para verter agua
del tejado. De estas notas histórico-cronológicas se ve claramente que Teruel era una ciudad frecuentemente visitada por el Rey Conquistado, lo mismo en sus idas y venidas a Valencia que en sus viajes hechos ex profeso a esta ciudad para tratar allí las cosas de su reino. A base, pues, de estas fechas, hemos de fijar el año preciso en que ocurrió el hecho milagroso del convento de San Francisco de Teruel. Ciertamente, la curación de D. Jaime sucedió después de 1270, año en que murió san Luis, rey de Francia, que es el santo protector que interviene en el milagro. Después de esta fecha está el viaje de D. Jaime de Montpeller a Lérida, a donde llega el 28 de enero de 1273. Aquí se entretiene casi un año haciendo los preparativos para la guerra con los moros de Granada. A principios de 1274 entra en Murcia, y en el mes de febrero de este mismo año recibe, estando en Alcira, la invitación de Gregorio X para asistir al Concilio de Lyon. Desde Valencia se pone en camino hacia esta ciudad, a donde debía llegar, lo más tardar, el 7 de mayo, que era la fecha de apertura de las sesiones. En el tiempo que media entre el mes de febrero y todo el mes de abril debió de ser su paso y enfermedad en Teruel, lo cual concuerda perfectamente con lo que se dice en la nota primera de las observaciones puestas por el P. Domínguez, citando a Zurita, a continuación de la narración del P. Piquer: “como dice Zurita, Índice latino, el rey D. Jaime emprendió la segunda vez la conquista de Murcia por su rebelión de los moros murcianos al rey Alfonso de Castilla, su yerno, el año 1273; así, en ese año sería la enfermedad y el milagro; y a lo sumo el de 1274, y si él enfermó a la vuelta de la conquista”. En el viaje que hizo D. Jaime en 1276 para dominar la nueva rebelión de los moros valencianos ya no pudo darse este hecho, porque el rey no volvió. Murió en Valencia en ese mismo año. Después de todo lo dicho, podemos afirma que por los meses febrero - abril de 1274 el rey D. Jaime, en su viaje al Concilio de Lyon, al volver de la represión de los moros sublevados de Murcia, enfermó a su paso por Teruel, o más bien, venía ya enfermo por el camino. Fue hospedado y cuidado en el convento de San Francisco de dicha ciudad, y allí ocurrió el milagro de que se habla en el texto que editamos. Como dice el texto, la memoria de este milagro, además del acto notarial correspondiente, fue perpetuado con la representación pictórica que se pintó en la habitación donde ocurrió el suceso, que duró hasta el año de 1391, en que fue derribada para construir la nueva iglesia y convento.
|