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El culto a nuestros Mártires se remonta los primeros días en que la noticia de su martirio en Valencia llega a Teruel, por obra de los mercaderes que comercia con aquel reino. Justamente, en razón del culto inmemorial que se les vino tributando, procede a aprobarlo, a principios del siglo XVII, Urbano VIII, (1623 - 1624). Los diferentes procesos habían comenzado en 1611, del que resultan las Relaciones A y B, y la causa de beatificación se incoa el año 1693.

“Entre los procuradores que actuaron en la cusa de beatificación de los Santos Mártires encontramos al P., Vivente Gómez en el primer proceso hecho en Valencia; al P. Juan Pérez López y al P. Miguel de Salas, en el de Teruel. Según la referencia de este documento [ una procura que hace el P, Provincial Nicolás Alegre para la causa de los mártires], aparece el P. Nicolás Alegre, y en el decreto por el que se concede el oficio y la misa en honor de los Santos Mártires, aparece como postulador el P. Jacinto Serrato (Cfr. L. Amorós, Los santos mártires franciscanos, 1,c., pp. 94, 95, 134, Teruel 1960).

En fecha relativamente reciente, en 1697, el Sr. obispo de Teruel D. Jerónimo Zolibera (1693-1697), había dado curso al culto de nuestros mártires, dada la costumbre inmemorial de encomendarse a ellos, y consultada la Sagrada Congregación de Ritos, confirma la sentencia aprobatoria del obispo el día 31 de enero de 1705, con la aprobación de Clemente XI; y el 23 de julio de 1727, otra vez la Sagrada Congregación de Ritos concede el rezo de los santos mártires, con la aprobación de Benedicto XIII, dato que el P. Provicnial de Aragón, P. Bernardo Monterde, comunica de inmediato al convento de Teruel.

La Provincia franciscana de Valencia, se hizo eco muy pronto de unos mártires que habían dado su sangre en tierras valencianas y en el Capítulo que celebra el 16 de septiembre de 1713, se determina conmemorar a los dos santos, según el decreto de 1705...

En sucesivas cartas, el Sr. obispo de Teruel D. Francisco Pérez y Cuesta, la Santa Iglesia Catedral y la misma ciudad, suplican, por separado, a Su Santidad que conceda lecciones propias para el segundo nocturno del común de varios mártires.

Fueron tres los proyectos redactados para las lecciones del segundo nocturno de maitines de la fiesta de los mártires: uno lo redacta el P. Manuel de la Plana , lector jubilado; otro el propio obispo de Teruel, D. Francisco Pérez Prado y Cuesta, y un tercero el P. Bernardo Monterde, procurador general a la sazón y ex Provincial de la Provincia de Aragón.

Ninguno de los tres proyectos llegó a su fin, porque la Sagrada Congregación prohíbe tengan lecciones propias santos a quienes se tributa culto inmemorial. No obstante, sin que se sepa cómo ni cuando, las lecciones entraron en el oficio. Parece ser que se trata de las lecciones propuestas por el P. Procurador general.

El día 18 de septiembre de 1741, el Capítulo General de Teruel determina que se cante misa para conmemorar la fiesta de los mártires y hacer fiesta capitular dicho día.

Milagro del pozo.

Óleo donde el propio pintor del cuadro, L. Górriz, muestra autobiográficamente el milagroso favor de que fue objeto, siendo todavía un bebé, peligrosamente enfermo, gracias a la fe que su madre acertó a poner en la poderosa intercesión de los santos Mártires, dando a beber al niño de las aguas del pozo por ellos excavado.