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Hacia 1217 fundaron este convento dos frailes italianos que murieron mártires en el todavía reino moro de Valencia. Tal recuerdo impulsó, siglo y medio después, al arzobispo de Zaragoza, don García Fernández Heredia, a reconstruir espléndidamente la iglesia (1392), en cuya diócesis estaba entonces incluida Teruel, ya que su obispado data de 1571. Era don García miembro de una familia que se distinguió por sus aficiones suntuarias y gestos aristocratizantes, lo cual le llevaría a elegir la cantería y el estilo gótico puro, con lo cual resultó el templo más individualizado y singular de la ciudad. Fueron arquitectos Conrat Rey y Gonzalo de Vilvo, y se terminó de edificar en el año 1402. La fachadaSu hastial es uno de los mas bellos del gótico de Aragón, con frontis triangular, gran ovalo y portada apuntada bajo gablete, flanqueada por dos contrafuertes. Análoga es la portada sur, pero sin gablete. El claustro está muy modificado; es de ladrillo con arcadas apuntadas de piedra. Las claves de las bóvedas del templo, muestran, variando el entorno en que se inscribe, el escudo de armas de D. García, con sus siete torres. El de la bóveda que cubre el presbiterio, monumental, queda flanqueado por dos ángeles y lo corona una cruz. Suele figurar también en las bóvedas de las capillas laterales. A ambos lados del ventanal del presbiterio aparece, en cambio el escudo de la familia construido por cinco castillos. El coroEl coro, realizado un siglo después que la iglesia, pertenece al renacimiento, sustentado por tres arcos de medio punto y bóvedas de estrella o de mantelete, cuyo entramado constituye una fuerte estructura, capaz de sostener su amplia y pesada superficie superior. En el siglo XVIII, se le dotó a la iglesia de un órgano de los llamados románticos, del valenciano Pedro Palop, quien por estas tierras modernizo también el de la iglesia de Cella, añadiéndole nuevos registros y separando la consola del cuerpo del órgano. El claustro cuenta con una bella puerta gótica, hoy día cegada, que comunicaba el claustro del convento con la iglesia y a cuyos pies quedan enterrados tres franciscanos de la comunidad, que asistieron como peritos al concilio de Trento. Las vidrierasLas vidrieras de la iglesia de San Francisco, tras el fragor de la guerra civil española, que tan duramente acusaron los edificios a cargo de la comunidad francisana, como muestran todavía los impactos de fusilería y metralla en sillares, muchos de ellos sustituidos por nuevos, en puertas y rejas de iglesia y convento, no dejaron más que restos fragmentarios de lo que habían sido. En lamentable estado permanecieron aún largamente, concluida la guerra, hasta que en el año 1961, el P. Carlos Sáez Peretó, guardián del convento, logra interesar a un bienhechor de la Orden franciscana, D. Mariano Rubio. Las nuevas vidrieras fueron contratadas con la casa zaragozana Cristalcolor, hoy desaparecida, por un coste de 242.250 pesetas de entonces. Realizadas a la antigua manera de los artistas medieveales, la calidad de su factura impresiona a expertos y entendidos. Las capillas laterales en la actualidadLa historia de la iglesia ha sido larga. En estos momentos las capillas laterales están ocupadas por altares dedicados a San Antonio, Santa Rosa de Viberbo, el Sagrado Corazón de Jesús y los Santos Mártires en el lado izquierdo del que entra en la iglesia. El lado derecho lo ocupan las capillas de la Virgen del Pilar, San Pascual Bailón, San José esposo de María, la puerta lateral y, ya bajo del coro, la capilla del Santísimo Cristo. La sacristíaDesaparecida con los años de desarmoticación la antigua sacristia de la iglesia, la amplia y nueva sacristía actual, igualmente de estilo gótico, se construye al mismo tiempo que comienzan las obras de restauración de la iglesia y se inician las del nuevo convento, dirigidas por el arquietecto franciscano fray Maseo Company. Las señales de canteroEs sabido que los canteros medievales signaban sus piedras sillares, como certificado de obra para proceder al cobro de su trabajo...
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