Bendito seas, mi Señor, por la hermana luna, de blanca luz menor

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LA REGLA DE LOS FRAILES MENORES

La Regla, o normas de vida que rigen la de los Hermanos Menores, es la concreción escrita de la forma de vida evangélica que fueron siguiendo los primeros compañeros de san Francisco, desde un principio, unidos a él por una misma ilusión de parecerse a Cristo, desde el común escalonamiento de poner en práctica el evangelio de nuestro Señor.

La sociedad medieval se dividía entre un amplio escalafón de nobles, llamados seniores, y en la base de la pirámide social, al margen de privilegios, figuraban los minores. A Francisco de Asís le parece que son estos los que mejor reflejan la pobreza de que habla el evangelio de Jesús, y adopta esa denominación para signar a sus compañeros de espiritualidad, llamados por eso frailes o hermanos menores.

San Francisco de Asís desposando a la Dama PobrezaLa Regla fue aprobada por Honorio III, el 29 de noviembre de 1223, con la bula Solet annuere, si bien se recoge en ella lo esencial de otra norma anterior, aprobada oralmente por el papa, que ya venía observándose con cierto rigor desde 1221.

Los puntos de su contenido puede resumirse así:

  • La forma de vida de los hermanos se cifra en vivir el evangelio.
  • Todos juntos, constituimos una fraternidad.
  • La misión del hermano ministro consiste en estar en ella al servicio de todos.
  • Prestamos franca acogida en nuestra fraternidad a cuantos vienen a nosotros; les vestimos una túnica tosca de no menos tosco color tierra, con capucha y una cuerda.
  • Nuestra oración, en esencia, no se aparta de la que rige oficialmente en la Iglesia: la liturgia de las horas, la observancia penitencial de la cuaresma y ayuno los viernes.
  • Somos portadores y promotores de la paz de Dios, viviendo esta bienaventuranza en nosotros mismos y con los demás, predicándola con sencilla brevedad y limpias palabras.
  • Quienes gusten de llevar nuestra fe a los infieles, háganlo en buena hora de palabra, y siempre, con el testimonio ejemplar de su vida.
  • Ciframos nuestra unidad en la fidelidad a la Iglesia que Cristo fundó y fecundó con su sangre y su palabra.

Los amanuenses de la curia pontificia respetaron benignamente nuestra propuesta de vida, sin apenas otros retoques que estructurarla en capítulos. Este documento original puede consultarse todavía en el Sacro Convento de San Francisco, en Asís, custodiado por hermanos conventuales.

[Imagen: San Francisco de Asís desposa la Dama Pobreza]