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Bendito seas, mi Señor, por la hermana luna,
de blanca luz menor
18335 |
LA REGLA DE LOS FRAILES MENORES
La Regla, o normas de vida que rigen la de los Hermanos Menores, es
la concreción escrita de la forma de vida evangélica que
fueron siguiendo los primeros compañeros de san Francisco, desde
un principio, unidos a él por una misma ilusión de parecerse
a Cristo, desde el común escalonamiento de poner en práctica
el evangelio de nuestro Señor.
La sociedad medieval se dividía entre un amplio escalafón
de nobles, llamados seniores, y en la base de
la pirámide social, al margen de privilegios, figuraban los minores.
A Francisco de Asís le parece que son estos los que mejor reflejan
la pobreza de que habla el evangelio de Jesús, y adopta esa denominación
para signar a sus compañeros de espiritualidad, llamados por eso
frailes o hermanos menores.
La
Regla fue aprobada por Honorio III, el 29 de noviembre de 1223, con la
bula Solet annuere, si bien se recoge en ella
lo esencial de otra norma anterior, aprobada oralmente por el papa, que
ya venía observándose con cierto rigor desde 1221.
Los puntos de su contenido puede resumirse así:
- La forma de vida de los hermanos se cifra en vivir el evangelio.
- Todos juntos, constituimos una fraternidad.
- La misión del hermano ministro consiste en estar en ella al
servicio de todos.
- Prestamos franca acogida en nuestra fraternidad a cuantos vienen
a nosotros; les vestimos una túnica tosca de no menos tosco color
tierra, con capucha y una cuerda.
- Nuestra oración, en esencia, no se aparta de la que rige oficialmente
en la Iglesia: la liturgia de las horas, la observancia penitencial
de la cuaresma y ayuno los viernes.
- Somos portadores y promotores de la paz de Dios, viviendo esta bienaventuranza
en nosotros mismos y con los demás, predicándola con sencilla
brevedad y limpias palabras.
- Quienes gusten de llevar nuestra fe a los infieles, háganlo
en buena hora de palabra, y siempre, con el testimonio ejemplar de su
vida.
- Ciframos nuestra unidad en la fidelidad a la Iglesia que Cristo fundó
y fecundó con su sangre y su palabra.
Los amanuenses de la curia pontificia respetaron benignamente nuestra
propuesta de vida, sin apenas otros retoques que estructurarla en capítulos.
Este documento original puede consultarse todavía en el Sacro Convento
de San Francisco, en Asís, custodiado por hermanos conventuales.
[Imagen: San Francisco de Asís desposa la Dama Pobreza]
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